Test de competencias laborales: qué son, tipos y cómo aplicarlos

Test de competencias laborales: qué son, tipos y cómo aplicarlos

Evaluar a un candidato no consiste solo en revisar su currículum o comprobar dónde ha trabajado antes. En un proceso de selección de verdad, lo que marca la diferencia es cómo se comporta una persona cuando se enfrenta a situaciones reales, cómo toma decisiones, se adapta a los cambios y responde ante retos o imprevistos del día a día. Por eso, cada vez más empresas apuestan por los tests de competencias laborales. Estas herramientas permiten ir un paso más allá y entender si un perfil además de tener los conocimientos necesarios, también posee las habilidades y actitudes que encajan con el puesto y con la cultura de la organización.

Qué es un test de competencias laborales

Un test de competencias laborales es una herramienta de evaluación diseñada para medir cómo una persona aplica sus conocimientos, habilidades y actitudes en situaciones reales de trabajo. A diferencia de otras pruebas más teóricas, este tipo de test se centra en el comportamiento: qué hace el candidato, cómo actúa y de qué manera resuelve problemas cuando se enfrenta a retos concretos.

Estos tests pueden adoptar diferentes formatos (cuestionarios, pruebas situacionales, dinámicas prácticas o entrevistas por competencias), pero todos comparten tienen por objetivo evaluar competencias cada vez más valoradas como la comunicación, el trabajo en equipo, la toma de decisiones, la capacidad de adaptación al cambio o el liderazgo. De este modo, permiten obtener una visión más completa y realista del potencial de un candidato, más allá de lo que aparece reflejado en su currículum.

Para qué sirven los tests de competencias en recursos humanos

Los tests de competencias cumplen un papel fundamental a la hora de tomar decisiones de selección más objetivas y acertadas. Su principal función es reducir la incertidumbre del proceso de contratación, aportando datos concretos sobre cómo se comportará una persona una vez esté en el puesto. Estas herramientas permiten:

-Identificar el encaje real con el puesto, evaluando las competencias específicas que requiere el rol.
-Prever el desempeño futuro, basándose en comportamientos observables y no solo en la experiencia pasada.
-Comparar candidatos de forma justa, utilizando los mismos criterios de evaluación para todos.
-Detectar fortalezas y áreas de mejora, lo que resulta útil tanto en selección como en planes de desarrollo interno.

Además, los tests de competencias laborales también son habituales en promociones internas, evaluaciones de desempeño y programas de desarrollo del talento, ayudando a las empresas a potenciar las habilidades de sus equipos y a construir equipos más sólidos y alineados con los valores de la empresa.

Tipos de tests de competencias laborales

Existen distintos tipos de tests de competencias laborales, y su elección depende tanto del tipo de competencia que se quiere evaluar como del contexto y el perfil del puesto. No es lo mismo medir habilidades técnicas que analizar la forma en la que una persona se relaciona con su equipo, gestiona la presión o toma decisiones.

A grandes rasgos, los tests pueden clasificarse según la competencia evaluada y según el formato de la prueba. En la práctica, lo más habitual es combinar varios tipos para obtener una evaluación más completa y equilibrada.

Las soft skills están relacionadas con la forma de pensar, actuar y relacionarse en el entorno laboral. Son clave en la mayoría de puestos y, en muchos casos, determinantes para el éxito a medio y largo plazo.

Tests de personalidad

Evalúan rasgos estables de la persona, como su nivel de responsabilidad, orientación a resultados, sociabilidad, tolerancia al estrés, estilo de comunicación, forma de tomar decisiones o adaptación a normas y cambios. Ayudan a entender cómo tiende a comportarse un candidato en el trabajo y si su perfil encaja con la cultura de la empresa.

Tests de comportamiento/situacionales

Plantean situaciones reales o hipotéticas del entorno laboral y analizan cómo reaccionaría el candidato. Son especialmente útiles para prever comportamientos futuros, ya que se basan en decisiones concretas y no en opiniones generales. Permiten medir el manejo del estrés del candidato, su capacidad de trabajo en equipo, como afronta la resolución de conflictos o la orientación al cliente y etica profesional. Son especialmente útiles en entrevistas para cubrir puestos de atención al cliente así como puestos operativos y comerciales.

Tests de inteligencia emocional

Miden la capacidad para reconocer, comprender y gestionar las propias emociones y las de los demás (autoconciencia, autorregulación emocional, nivel de empatía, habilidades socialesy gestión de las relaciones). Resultan clave en puestos con alta interacción interpersonal, liderazgo de equipos o gestión de conflictos.

Las hard skills evaluan competencias técnicas relacionadas con los conocimientos y habilidades específicas necesarias para desempeñar un puesto concreto. Su evaluación permite comprobar si el candidato cuenta con el nivel técnico requerido.

Tests psicotécnicos

Evalúan capacidades cognitivas como el razonamiento lógico, numérico o verbal, capacidad espacial o atención y velocidad de procesamiento. Son útiles para medir la agilidad mental y la capacidad de aprendizaje, especialmente en roles que requieren análisis y toma de decisiones frecuentes. Son útiles cuando queremos evaluar perfiles técnicos y analíticos.

Tests de conocimientos

Comprueban el dominio teórico de una materia específica, como normativas, procedimientos idiomas, herramientas digitales o conocimientos técnicos propios del sector (teoría aplicada). El formato más usado para este tipo de test son las preguntas de opción múltiple o abiertas sobre una materia específica.

Tests de habilidades específicas

Evalúan la capacidad práctica para ejecutar tareas concretas, como programar, diseñar, analizar datos o manejar equipos. Permiten verificar si el candidato sabe hacer algo, no solo si conoce la teoría.

En puestos de responsabilidad, resulta clave evaluar competencias como la toma de decisiones, la gestión de equipos, la planificación o la orientación a resultados. Para ello, se utilizan pruebas que simulan contextos reales de liderazgo y permiten observar cómo actúa la persona ante situaciones complejas, presión o conflictos internos.

Además del tipo de competencia, los tests de competencias laborales también se diferencian por el formato de evaluación. Cada formato aporta información distinta y complementaria.

Role-playing

Consiste en representar situaciones reales del puesto, como una conversación difícil o una negociación. Permite observar habilidades de comunicación, empatía y resolución de conflictos en tiempo real.

Dinámicas de grupo

Evalúan cómo interactúa una persona dentro de un equipo, su capacidad de liderazgo, colaboración, escucha activa y toma de iniciativa. Son habituales en procesos donde el trabajo en equipo es relevante.

Casos prácticos

Plantean un problema real que el candidato debe analizar y resolver de forma oral o escrita. Miden la capacidad analítica, pensamiento crítico y toma de decisiones.

Simulaciones virtuales

Recrean escenarios de trabajo mediante herramientas digitales. Son cada vez más comunes y permiten evaluar competencias de forma estandarizada y escalable.

Assessment centers

Combinan varias pruebas (dinámicas, entrevistas, ejercicios prácticos) para obtener una evaluación integral del candidato. Se utilizan especialmente en procesos de selección complejos o de liderazgo. Durante los ejercicios los candidatos son observados por los evaluadores.

Preguntas abiertas y de opción múltiple

Son formatos clásicos que permiten evaluar conocimientos, razonamiento y criterios de decisión, según cómo estén diseñadas.

Tests de juicio situacional

Presentan situaciones laborales concretas y diferentes opciones de respuesta. Evalúan el criterio profesional y la capacidad de priorizar y decidir.

Presentaciones

El candidato debe preparar y exponer un tema o propuesta. Son útiles para evaluar comunicación, estructuración de ideas y capacidad de persuasión.

Work sample

Consisten en realizar una tarea real del puesto durante un tiempo determinado. Es uno de los métodos más fiables para comprobar el desempeño real y el nivel de competencia del candidato.

Ejemplos de competencias laborales más evaluadas

En la mayoría de procesos de selección, hay competencias laborales que se repiten con frecuencia, independientemente del sector o del puesto. Son habilidades transversales que influyen directamente en el desempeño diario, en la forma de colaborar con otros y en la capacidad de alcanzar objetivos en entornos cambiantes. Estas son las competencias más evaluadas por las empresas:

  • Trabajo en equipo
  • Comunicación efectiva
  • Resolución de problemas y conflictos
  • Adaptabilidad y resiliencia
  • Orientación a resultados
  • Iniciativa y autonomía
  • Capacidad de aprendizaje
  • Gestión del tiempo y organización
  • Toma de decisiones
  • Gestión del estrés
  • Orientación al cliente
  • Ética y responsabilidad profesional
  • Liderazgo

Cómo aplicar un test de competencias laborales paso a paso

Aplicar un test de competencias laborales de forma eficaz no consiste en elegir una prueba al azar, sino en tener claro qué quieres evaluar y para qué. Cada tipo de test aporta información distinta, por lo que la clave está en alinear la herramienta utilizada con el objetivo de evaluación y con el puesto. Antes de seleccionar cualquier herramienta, es fundamental preguntarse: ¿Qué necesito saber de esta persona para que tenga éxito en el puesto? Realizarse esta pregunta es importante porque no todas las competencias se miden igual, y utilizar el test equivocado puede llevar a conclusiones poco fiables.

Cuando el objetivo es medir lo que el candidato dice que haría ante determinadas situaciones, lo más adecuado es utilizar:

  • Tests situacionales
  • Cuestionarios por competencias
  • Preguntas estructuradas

Estas pruebas plantean escenarios habituales del puesto y permiten evaluar el criterio, la forma de razonar y la coherencia en la toma de decisiones. Son útiles como primer filtro, aunque conviene complementarlas con pruebas más prácticas.

Si lo que quieres es medir lo que realmente hace, necesitas pruebas que simulen el entorno de trabajo:

  • Simulaciones
  • Assessment centers
  • Work samples

Este tipo de tests permiten ver cómo la persona actúa bajo presión, cómo prioriza tareas o cómo se comunica en situaciones reales. Son especialmente recomendables para roles críticos, posiciones de liderazgo o procesos donde el margen de error es bajo.

Si quieres medir la capacidad para aprender o resolver problemas conviene evaluar:

  • Tests de aptitudes
  • Pruebas de razonamiento lógico, verbal o numérico

Estas herramientas ayudan a estimar el potencial de aprendizaje, la agilidad mental y la capacidad para enfrentarse a problemas nuevos, incluso cuando el candidato aún no domina todas las tareas del puesto.

Si quieres conocer cómo es alguien a nivel profesional puedes hacer uso de:

  • Tests de personalidad
  • Evaluaciones de valores y motivadores

Estos tests no buscan aprobar o suspender, sino entender el estilo de trabajo, la forma de relacionarse, qué motiva a la persona y en qué tipo de entorno puede rendir mejor.

Errores comunes al usar tests de competencias

Los tests de competencias laborales son herramientas muy potentes, pero solo aportan valor cuando se utilizan correctamente. En la práctica, muchos procesos de selección fallan no por la herramienta en sí, sino por cómo se diseña y se interpreta la evaluación. Estos son algunos de los errores más habituales que conviene evitar.

  • Evaluar demasiadas competencias a la vez: Uno de los errores más frecuentes es intentar medirlo todo en un solo proceso. Cuando se evalúan demasiadas competencias, los resultados se diluyen y resulta difícil extraer conclusiones claras. Lo más recomendable es priorizar las competencias realmente críticas para el puesto y centrarse en ellas.
  • Usar tests genéricos que no se adaptan al puesto: No todos los roles requieren las mismas habilidades. Aplicar el mismo test a perfiles muy distintos puede generar evaluaciones poco relevantes. Los tests deben estar alineados con las funciones, el nivel de responsabilidad y el contexto real del puesto.
  • Confiar en una única prueba para tomar decisiones: Basar una decisión de contratación en un solo test aumenta el riesgo de error. Cada herramienta mide aspectos distintos, por lo que lo ideal es combinar varias fuentes de información: pruebas técnicas, evaluaciones conductuales y entrevistas estructuradas.
  • Interpretar los resultados sin contexto: Un resultado aislado no explica por sí solo el comportamiento de una persona. Factores como la experiencia, el momento profesional o el entorno influyen en el desempeño. Interpretar los tests sin tener en cuenta este contexto puede llevar a conclusiones equivocadas.
  • Confundir estilo con desempeño: Especialmente en los tests de personalidad, es común caer en la trampa de etiquetar perfiles como “buenos” o “malos”. Estos tests no miden rendimiento, sino estilos de trabajo. El valor está en analizar el encaje con el puesto, no en juzgar a la persona.
  • No formar a los evaluadores: Un test mal interpretado puede ser tan perjudicial como no evaluar. Es fundamental que las personas responsables del proceso entiendan qué mide cada prueba y cómo leer sus resultados, para garantizar decisiones justas y consistentes.
  • Usar los tests como filtro excluyente sin aportar feedback: Por último, utilizar los tests solo como herramienta de descarte, sin ofrecer feedback ni explicaciones, puede afectar negativamente a la experiencia del candidato. Bien utilizados, los tests también pueden aportar transparencia y valor al proceso de selección.

Evitar estos errores permite que los tests de competencias se conviertan en un verdadero apoyo para la toma de decisiones y no en un simple trámite dentro del proceso de selección.

Preguntas para entrevista laboral por competencias

La mejor forma de predecir el comportamiento futuro es analizar cómo ha actuado una persona en situaciones reales del pasado. Por eso, este tipo de preguntas buscan que el candidato explique experiencias concretas, decisiones que tomó y resultados obtenidos, evitando respuestas genéricas o teóricas. A continuación, te mostramos ejemplos de preguntas por competencias, agrupadas por las habilidades más habituales en los procesos de selección.

  1. Cuéntame una situación en la que tuviste que colaborar con personas muy distintas a ti para lograr un objetivo común.
  2. Describe un conflicto dentro de un equipo y cómo contribuiste a resolverlo.
  3. Háblame de un proyecto en el que el trabajo en equipo fue clave para el resultado final.
  4. Explícame una ocasión en la que tuviste que transmitir una información compleja a alguien que no dominaba el tema.
  5. Cuéntame una situación en la que una mala comunicación generó un problema y cómo lo solucionaste.
  6. Describe cómo adaptas tu forma de comunicarte según la persona o el contexto.
  7. Describe una situación conflictiva con un compañero, cliente o proveedor y cómo la gestionaste.
  8. Háblame de un error o fracaso profesional y qué aprendiste de esa experiencia.
  9. Describe cómo reaccionas cuando un proyecto no sale como estaba previsto.
  10. Explícame un objetivo exigente que te marcaste y cómo trabajaste para alcanzarlo.
  11. Cuéntame una situación en la que tuviste que priorizar tareas para cumplir un plazo ajustado.
  12. Describe un logro profesional del que te sientas especialmente orgulloso y por qué.
  13. Háblame de una ocasión en la que propusiste una mejora o solución sin que nadie te lo pidiera.

Como ves, los tests de competencias laborales y las entrevistas por competencias son herramientas que permiten tomar decisiones de selección más acertadas y coherentes con la realidad del puesto. Bien aplicados, permiten ir más allá del currículum y entender cómo piensan, actúan y se relacionan las personas en su día a día profesional. La funcionalidad de Evaluación multinivel de Velora facilita justamente este tipo de evaluaciones al permitir medir de manera estructurada las competencias de los candidatos a diferentes niveles, desde habilidades técnicas hasta competencias interpersonales y de liderazgo. Apostar por este enfoque no solo mejora la calidad de las contrataciones, sino que también contribuye a construir equipos más sólidos, alineados con la cultura de la empresa y preparados para afrontar los retos del entorno laboral actual.

Antonio Corral
Profesional de RRHH con más de 20 años de experiencia en multinacionales del sector retail y consumo. En Velora lidera la estrategia comercial y la relación con finanzas e inversores, convencido de que las personas son el verdadero motor de los negocios.

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